Miguel Ruiz es un artista humanista, interesado en todas las artes, y en todos los campos del conocimiento. Por eso, al escultor, al imaginero del barro, al diseñador de espacios inverosímiles, se añade el investigador incansable que explora los comportamientos de los materiales con que trabaja; se afana en los significados de las formas, e indaga en una inagotable búsqueda de la belleza.
Su culto por el perfeccionismo, y su sentido del esfuerzo, conforman una actitud vital a la que el artista granadino impregna de talento artístico. Surge así el gran esteta de las esculturas expresionistas --nunca exentas de emoción-- y los espacios arquitectónicos que constituyen las bóvedas del Pabellón de las Artes. En ese universo de entrega creativa, de vocación, y de talento artístico, se eleva la obra de Miguel Ruiz y el singularísimo y personal estilo que lo distingue.
El grupo escultórico a la afición del fútbol en Granada constituye una muestra estilística singular; una metáfora del atleta, del esfuerzo, y de los valores colectivos; y una demostración inequívoca de la categoría artística del escultor granadino.








